El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
El árbol que no da frutos, da leña.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Más vale callar que con borrico hablar.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Eso será, cuando los cerdos vuelen.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Quien no hace nada cuando puede, tampoco lo hace cuando quiere.
La muerte es puerta de la vida.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
A buen señor, buena demanda.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
El ruin calzado sube a los cascos.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Escritura es buena memoria.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Las paredes tienen oidos.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
El buen obrero, encuentra trabajo en cualquier agujero.
El trabajo duro purifica el espíritu.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Tras el buen comer, ajo.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
La gota que derramó el vaso de agua.