La oprtunidad la pintan calva.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
El que no cae no se levanta.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Abad y ballestero, mal para los moros.
A fullería, cordobesías.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Lambiendo culos subió Miguel, y ahora le lamben el culo a él.
Las cosas en caliente pegan.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo?
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Llegó el momento de la verdad.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Cada perro, con su hueso.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Más vale algo que nada.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Esto es como una cena de negros.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Cada cual es rey en su casa.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Hacer de necesidad virtud.
Duro de cocer, duro de comer.
Donde pan comes migas quedan.
El amor, de necios hace discretos.
La prudencia nunca yerra.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya