A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
La duda es la llave del conocimiento.
El hábito no hace al monje.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Comer arena antes que hacer vileza.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
La amistad que nace del amor es mejor que el amor mismo
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Alabanza propia, mentira clara.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
El amor entiende todos los idiomas
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Fue por lana y salió trasquilado.
Al que feo ama, bonita le parece.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Malo es cojear delante de un cojo.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Para prosperar, madrugar.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
La suerte está echada.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
El derecho de los pobres no es más que llanto
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
Quien miente, no habla lo que siente, sino lo que quiere.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Antes de meter, prometer.