Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Bailando con la más fea
Cerrado a cal y canto.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Cuidado, que antes de ser cura fui monaguillo.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
El que tiene la plata pone la música.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Más vale tender la mano que el cuello.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Lo difícil lo hacemos para pronto, lo imposible nos tardamos un poquito más.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Suegra, ni de barro es buena.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Grano a grano la gallina llena el buche.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
De tal jarro, tal tepalcate.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Araña muerta, visita cierta.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Vino y pan andar te harán.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Cartas cantan.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
A más años, más desengaños.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
A veces se llora de alegría.
La que no baile, de la boda se marche.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.