El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Pocas palabras son mejor.
Esto es pan comido.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Ha de salir la corneja al soto.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Nadie da lo que no tiene.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Madre solo hay una, y padres muchos...
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
Irse con la música a otra parte.
Una obra acabada, otra empezada.
Comer y rascar todo es empezar.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
La mala fe, no pare hembra.
A Dios, lo mejor.
La mejor palabra es la que no se dice.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Quien bien siembra, bien coge.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
El Rey es poco para su porquero.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Nada contra la corriente.
Indio comido, puesto al camino.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Camino malo, pásalo pronto.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Agua de mañana, o mucha o nada.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
El que bien te quiere te hará llorar.
El que no arriesga no gana.
Mujer mayor, es la mejor.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.