La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Galán parlero, mal galán y peor caballero.
A quien has de acallar, has de halagar.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
Nadie quiere la salud más que el paso.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
La belleza está en los ojos de quien mira.
No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
El celoso no puede ser jocoso.
Lo barato es caro y lo caro es barato.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Todo tiempo pasado fue mejor.
El buen vino sin ramo se vende.
El que mucho habla, poco acierta.
Antes de hablar, pensar.
La obra alaba el maestro.
La muerte todas las medidas vierte.
Ignorante malo, mucho daño hace.
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.
La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Copas son triunfos.
Café cocido, café perdido.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.