A buen adquiridor, buen expendedor.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Quien ríe y canta su mal espanta
De la risa al duelo un pelo.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Mudarse por mejorarse.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Ave que vuela, a la cazuela.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
Llegar a punto de caramelo.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Sarna con gusto no pica.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Idos y muertos es lo mesmo.
Bien está lo que bien acaba.
Mear sin peer, rara vez.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Lo dicho, dicho está.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Si quieres saber como es tu amigo, túmbate al borde de un camino y simula que estás borracho.
A cada puerta, su dueña.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.