La mujer que de día calla por la noche manda.
El buen traje encubre el mal linaje.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Mal me huele, quien mucho huele.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Más vuela la fama mala que la buena.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Al engaño, con engaño.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Callar como puta tuerta.
Haz turismo invadiendo un país.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Donde no hay, por demás es el buscar.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Bien te quiero y mal te hiero.
Nadie perdona que le hagan un favor.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Dos es compañía, tres multitud.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
La razón es de quien la tiene.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Dios ayuda al que mucho madruga.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
A comida de olido, pago de sonido.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Quien bien imagina, llámese adivina.