Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Bien te quiero y mal te hiero.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
Cada día trae su propio afán.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Dos no riñen si uno no quiere.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Una pena quita a otra pena.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Tápate la cara que se te ve el culo.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Lo que falta por hacer, es lo que no se ha intentado.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Juicios tengas, y los ganes.
Quien nada hace, nada teme.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Tras cada pregón, azote.
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Si quieres comida mala, come la liebre asada.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Chupar de la teta.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Una gota de tinta puede más que cien memorias privilegiadas.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Cada tonto tiene su manía.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
Hacer una cosa contra viento y marea.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.