Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
Cada quien, con su cada cual.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Una alegría esparce cien pesares.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Poco mal y bien quejado.
El que la hace, la paga.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Bragueta abierta pájaro muerto.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Amor y dolor son del mismo color.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Casa de Dios, casa de tos.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
El mucho saber hace sabios, pero no dichosos.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Antes de que acabes, no te alabes.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Maña y saber, para todo es menester.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.