El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Idos y muertos es lo mesmo.
Llagas viejas, tarde sanan.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Amor breve, suspiros largos
De casta le viene al galgo.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Gallina vieja da buen caldo.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Galga salida, a liebre parida.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Juicio contra hecho hace lo tuerto derecho.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
¿Usted qué come que adivina?
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
La muerte hace reflexionar.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Hasta el final nadie es dichoso.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
Para el avaro, todo es caro.
Quien busca, halla.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Todo va a parar al dedo malo.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
La pisada del amo, el mejor abono.