Pleito y orinal llevan al hombre al hospital.
A bloque, la casa en roque.
Gozo que no se comunica, se achica.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
El amor es ciego, y el matrimonio lo cura.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
La suerte está echada.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
A amo ruin, mozo malsín.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
El que está a las duras, está a las maduras.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Cuando anda la lengua, paran las manos.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Cada cual mire por su cuchar.
Dulce y vino, borracho fino.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Se llena antes el ojo que el papo.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
La variedad place a la voluntad.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
La primavera la sangre altera.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Donde hay nobleza, hay largueza.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Donde hay confianza, da asco.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.