Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Al que no le saben, le inventan.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
A cada cosa le llega su tiempo.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Júntate, que junto estabas.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
A la mujer y a la mula, vara dura.
De la risa al duelo un pelo.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Puso pies en polvorosa.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Cuando la suerte es cochina, cualquier perro nos orina.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
La soga, tras el caldero.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Justo peca en arca abierta.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Donde hay cuchicheo hay mentiras.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Hombre con hambre, no sabe lo que hace.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.