Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Cartagena monte sin leña, mar sin pescado, mujeres malas y niños mal educados.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
En mi casa y en mis anchuras y tres "peos" para el señor cura.
Se llena antes el ojo que el papo.
Alegría amagada, candela apagada.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
A buena mujer, poco freno basta.
Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Necesitado te veas.
Hay miles de miserias en un solo amor
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Bebido el vino, perdido el tino.
Las indirectas del padre Cobos.
Nunca falta un culo para un bacín.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Por el becerro se amansa la vaca
De los escarmentados nacen los avisados.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Buena olla y mal testamento.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Del joven voy, del viejo vengo.
Hacer un viaje y dos mandados.
Quien escucha, su mal oye.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Dinero llama a dinero.
Los últimos serán los primeros.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Pagan justos por pecadores.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.