Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Hacer de un camino, dos mandados.
Otros tiempos, otros modos.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Los cascos salen a la botija.
Al mal dar, tabaquear.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
La ociosidad enseña muchas maldades.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Culos conocidos, a cien años son amigos.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
Casa sin madre, río sin cauce.
Julio calorero, llena bodega y granero.
El perro que mucho lame, chupa sangre.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Para alcanzar, porfiar.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
El que espera desespera.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
La prisa se tropieza en sus propios pies.