Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Cada malo tiene su peor.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Hijo no habemos y nombre le ponemos.
Barbas mayores quitan menores.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
De noche madrugan los arrieros.
El muerto delante y la griteria atrás.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
Juego y bebida, casa perdida.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Acogí al ratón en mi agujero y tornóseme heredero.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Ojo al Cristo que es de plata.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Pájaro que huye, no hace daño.
A heredad vieja, heredero nuevo.
La música calma a las fieras.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Fuente de pastores, en invierno tiene agua, y en verano, cagajones.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
El mal cobrador hace mal pagador.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Con los años viene el seso.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.