Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
De cuero ajeno, correas largas.
Quien huelga no medra.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
El que la ley establece, guardarla debe.
De descansar, nadie murió jamás.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
No hay regla sin excepción.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.
Barba hundida, hermosura cumplida.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Con zapato muy justo, nadie anda a gusto.
Agua, sol y basura y menos libros de agricultura.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Fiate de Dios y no corras.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Más vale maña que fuerza.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
Cada cual es rey en su casa.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Dios castiga sin palo ni piedra
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.