De Dios hablar, y del mundo obrar.
A quien no la teme, nada le espanta.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Obra acabada, a dios agrada.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Diligencia vale más que ciencia.
La alegría da miedo
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Muchos pocos quieren los que no son locos.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
El que es culpable puede reincidir.
En la necesidad se conoce la amistad.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
El que mucho habla, mucho yerra.
Honor a quien honor merece.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Quien no se arriesga no conquista
Amistad que murió, nunca renació.
Hacer un viaje y dos mandados.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
La razón y el agua hasta donde dan.
No hay mal que por bien no venga.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
De la panza sale la danza.
La verdad es como el aceite siempre sale a flote.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Refranes de viejas son sentencias.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Sigue los impulsos de tu corazón
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
La naturaleza proveerá.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Ladran, pues cabalgo.
Al cabo de la jornada, no tener nada.