En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
La reputación dura más que la vida.
Quien no tiene, perder no puede.
Mallorquina, puta fina
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Aire gallego, escoba del cielo.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Bandera vieja, honra capitán.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
A la larga, todo se arregla.
Quien la justicia reparte, no puede ser juez y parte.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
La mejor fraternidad es la desgracia.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
El que nada tiene, nada vale.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Puta en ventana, mala mañana.
Ave por ave, el carnero si volare.
Antes de hablar, pensar.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Sin trabajo no hay recompensa.
Quien es feliz habla poco
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
A chico pié, gran zapato.
El primer deber del amor es escuchar.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
La magnificencia prestada, es miseria.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
Pronto y bien no hay quien.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Confiesa el delito el que huye del juicio.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Pesar compartido, pronto es ido.
Vida sin amor, años sin verano
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.