Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Yemas de Abril, pocas al barril.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
Pocas palabras son mejor.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Ave que vuela, a la cazuela.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Donde humo sale, fuego hay.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Quien la haga que la pague.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
El mundo es un mercado, o serás ladrón o serás robado.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Más vale tuerta que muerta.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
A la fortuna, por los cuernos.
Como vives, juzgas.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Quien te quiere, te aporrea.
Viva la gallina, y viva con su pepita.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Cuentas claras conservan amistades.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Tras el vicio viene el lamento.