Pensando en pajarito preña'o
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
La rata avisada, no muerde carnada.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Es pan comido.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Despacito y buena letra.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
Al lavar de los cestos haremos la cuenta.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
En la cancha se ven los gallos.
Puso pies en polvorosa.
Juez con prisa, juez que yerra.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
Al freír de los huevos lo veréis.
Hablar a calzón "quitao".
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Para conservar amistad, pared en medio.
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
A cada paje, su ropaje.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Olla chica hace la bolsa grande.