Fraile convidado echa el paso largo.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
Hacer la plancha.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola, permanecerás en las tinieblas.
El dar y el tener, seso ha de menester.
De un peligro, con otro me libro.
Meter aguja y sacar reja.
A liebre ida, palos al cubil.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
Entender por donde entienden los gigantones de Burgos.
De la continua lección nace la ciencia.
A las obras me remito.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Dar palos de ciego.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Guardas bien y no sabes para quien.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Lo pasado, pisado.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Retírate, agua, y veré quien labra.
El que guarda, halla.
Más obrar que hablar.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
La sugestión obra.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Hablando se entiende la gente.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
El ojo quiere su parte
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.