El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
A palabra necias, oídos sordos.
Del ahorro viene la posesión.
Jugar a las cartas vistas.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
El uso hace al maestro.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Dan el ala para comerse la pechuga.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Hacer de necesidad virtud.
A jugar y perder, pagar y callar.
Madruga y verás; busca y hallarás.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
La comprensión siempre llega más tarde.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Justo peca en arca abierta.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Las paredes oyen.
La respuesta más rápida es la acción.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
El que mucho abarca, poco acaba.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
La ociosidad enseña muchas maldades.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
Alabar y callar para medrar.
A diente cogen la liebre.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Confesión hecha, penitencia espera.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.