Casa hecha y mujer por hacer.
En la cárcel y en la cama, verás bien quien te ama.
Tápate la cara que se te ve el culo.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Quien mucho desea, mucho teme.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
La tierra será como sean los hombres.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Te pido hojas y me traes ramas.
Marido, comprad vino; que no lino.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
La boda de los pobres, toda es voces.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Írsele a uno el santo al cielo.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Buena burra hemos comprado.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
De esta capa nadie se escapa.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Salud y pesetas salud completa.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Lentejas, comida de viejas.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.