Hacer algo muy en los cinco casos.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Hay que darle el beneficio de la duda.
El placer es víspera del pesar.
El pienso "conocimiento", no es para todo jumento.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Hombre anciano, juicio sano.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
La hacienda, el dueño la atienda.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Inclinar la balanza.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Amor de amos, agua en cestos.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Quien pregunta, no yerra.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
La mejor leña está donde no entra el carro.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
El que espera desespera.
Reniego de plática que acaban en daca.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
La virtud loada, crece.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Estar armado hasta los dientes
Suerte, y al toro.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
La mujer bella está mejor desnuda que vestida de púrpura
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.