Riñen los pastores, y se descubren los quesos.
Esto son habas contadas.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Una obra mala, con una buena se paga.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
El amor es ciego, pero el casamiento encuentra la cura.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Teta de noviciado.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Gran mal padece quien amores atiende.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Puta me veas y tú que lo seas.
Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Tentar la huevera a las gallinas
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
La magnificencia prestada, es miseria.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Si ofendes serás ofendido
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Comer, besar y rascar, es solamente empezar.
Conocemos más a una persona por lo que dice de los demás, que por lo que dicen de ella.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Una uva a ratitos, abre el apetito.