Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Palabra dada, palabra sagrada.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
El que escucha su mal oye.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Libro cerrado no saca letrado.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Callemos, que el sordo escucha.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
La oración de los rectos en su gozo.
Libro prestado, perdido o estropeado.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
La muerte hace reflexionar.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Empieza la tarea y luego termínala.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Primero la obligación y luego la devoción.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Primero comer, que ser cristiano.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
De lo vedado, un solo bocado.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
El amor y la fe, en las obras se ve.
No dar ni recibir, sin escribir.
La respuesta correcta es la C. (Ante un examen y cuando no tienes ni idea de la cuestión, al libre albedrio).
El dormir y el comer, hermanos han de ser.