Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Anda a chinga a otro lado mejor..
De buena harina, buena masa.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
A cama pequeña, échate en medio.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Casa cerrada, casa arruinada.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Bien o mal, casado nos han.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Más aburrido que bailar con su hermana.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
Para mi cualquier petate es colchon.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
En cada tiempo, su tiento.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Que cada sacristán doble por su difunto.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
El que no tiene hijos, los educa bien.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Quien ríe y canta su mal espanta
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
La muerte todo lo ataja.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Boca con duelo, no dice bueno.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd