Antes de que acabes, no te alabes.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Querer es poder.
El burro al ratón le llamó orejón.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Borrego al camión, duro a la montera.
Haz como la campana, que tañe y calla.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
El gusto se rompe en géneros.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
En abril, va la vieja a veril.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
La buena cena, temprano suena.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Hay que cortar por lo sano.
La vaca, cuanto más se ordeña, más larga tiene la teta.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Freídle un huevo, que dos merece.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Unos tanto y otros tan poco.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
En Febrero busca la sombra el perro.
La barba no hace al filósofo
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
La prudencia nunca yerra.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Después del gusto, que venga el susto.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.