Día martes, ni te cases ni te embarques.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
A cada cosa le llega su tiempo.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Haz lo que creas que está bien.
Se habla de buenas acciones sin llevarlas a cabo y se hacen buenas acciones sin hablar de ellas
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
La buena lavandera, su camisa la primera.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
En casa llena presto se guisa la cena.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
El maíz tendrás colgado, de las vigas del sobrado.
Mientras puedes estar sentado, no estés levantado.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
El melón, largo, pesado, escrito y borrado.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
No coma cuento coma carne.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Para adquirir el derecho a desnudar a las mujeres, hay que empezar por pagarles los vestidos.
De buena casa, buena brasa.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
El otoño de lo bello, es bello.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.