Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
El otoño de lo bello, es bello.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
La lengua no es de acero, pero corta.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Amor de corneta, de diana a retreta.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Mañana será otro día.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Cada día, su pesar y su alegría.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
La mancha de aceite, paso a pasito se extiende.
Menos correr y más hacer.
Hay quienes pasan por el bosque y no ven leña para el fuego.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Ayúdate y te ayudaré.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Compra lo que no has menester y venderás lo que necesites.
No se bañaba y se bañó, su mujer se lo pidió.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Buen pedidor, mal dador.
La ensalada, bien salada, poco avinagrada y bien aceitada.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
A caracoles picantes, vino abundante.
Pleito y orinal llevan al hombre al hospital.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
No persigas la sombra y pierdas el bulto.