No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
La lengua es el castigo del cuerpo.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Del joven voy, del viejo vengo.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Tumbando y capado.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Abre la boca que te va la sopa.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
Con el engañador, se tú mentidor.
El que no arriesga, no pasa el río.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Lo que haces, encuentras.
A la larga, todo se arregla.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Una manzana roja invita piedras.
A hierro caliente, batir de repente.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Por los cuernos se agarra el toro.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
También los secretarios echan borrones.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.