Quien hace, aplace.
Borracho que come miel, pobre de él!
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
A la hija mala, dineros y casalla.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Cabra manca, a otra daña.
Gallo viejo con el ala mata.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Bien ora quien bien obra.
Freídle un huevo, que dos merece.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
Plata de cura, ni luce ni dura.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
El buen vino en vaso chico.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
De casa del abad, comer y llevar.
El que mal anda, mal acaba.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Su ladrido es peor que un mordisco
Mujer Besada mujer ganada.
En verano, tabernera, y en invierno panadera.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
El que de joven corre, de viejo trota.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.
Un jarrón perfecto nunca ha salido de las manos de un mal artesano.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Al mal tiempo, buena cara.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.