Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Casa y potro, que lo haga otro.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Un amigo vale cien parientes
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Labrador de capa negra, poco medra.
Malos reyes, muchas leyes.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Pan duro, pero seguro.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
Al lobo hay que matarlo en su propia madriguera.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Mientras descansa está haciendo adobes.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
A gran seca, gran mojada.
Cojo con miedo, corre ligero.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Dar antes que amagar.
A la mujer brava, la soga larga.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Juegos de manos son de bananos.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Las deudas de juego son deudas de honor.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
El uso hace al maestro.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
El diablo nunca duerme.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
Cada pardal a su espigal.
El ama brava, es llave de su casa.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.