El que es buen juez por su casa empieza.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Gana tiene de otra cosa la doncella que retoza.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Amor viejo, ni te olvido ni te dejo.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Poco y entre zarzas.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Nadie envejece a la mesa.
La alegría en el alma sana se cría.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
El que no arriesga no gana.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Mientras está la pelota en el tejado, el juego no está ganado.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
Más vale tuerta que muerta.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Casarse bajo el palo de la escoba
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Año bisiesto, ni viña ni huerto.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.