Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
El que nace para ochavo, no llega a cuarto.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
El buen hijo a su casa vuelve.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Quien madruga ojeras tiene.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Las damas al desdén , parecen bien.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Para buena vida, orden y medida.
Amor, viento y ventura, poco dura.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Soltero maduro, maricón seguro.
Casa ordenada, casa salvada.
Fruta que pronto madura, poco dura.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Tras el vicio viene el lamento.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Oir a todos, creer a pocos.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
Racimo corto, vendimia larga.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
A la de tres va la vencida.