Cada cual se cuelgue lo que mate.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
El buen alimento cría entendimiento.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Aquellos que tratan por separado la política de la moral, no entenderán nunca ninguna de las dos
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
A la pereza persigue la pobreza.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
El que la hace, la paga.
Inclinar la balanza.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
De buena casa, buena brasa.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
El amor iguala a los que se aman.
Más vale callar que con borrico hablar.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
La ocasión llega, llama y no espera.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
El agua lo lava todo excepto la mala fama.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Atender y entender para aprender.
Cada cual es hijo de sus obras.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
pajero como tenedor de oveja.