Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
A buena mujer, poco freno basta.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Más claro, agua.
Hijos casados, trabajo doble.
El que se escusa, se acusa.
Pronto y bien no hay quien.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
La envidia es carcoma de los huesos.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
Cortesías engendran cortesías.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Roma, acuerdos y locos doma.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Quien mal cae, mal yace.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Quien no sabe, no vale nada.
El ahorro es santo porque hace milagros.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
El destino baraja, nosotros jugamos.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Más vale algo que nada.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
La cara del santo hace el milagro.
No aceptes soborno del poderoso ni oprimas al desheredado.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.