Juntos en las duras y en las maduras.
La impureza, pesa.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
El que huye, obedece.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Hay que predicar con el ejemplo.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
El hombre propone y Dios dispone.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
No hay provecho propio sin daño para otro.
Juntos pero no revueltos.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Sin virtud poco vale la salud.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
A la madrastra, el nombre le basta.
El que poco pide, poco merece.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Donde hay orden, hay bendición.
A fullería, cordobesías.
Dios sabe lo que hace.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
El que paga y goza, empata y hasta gana.
Quien calla otorga
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Dios castiga, pero no ha palo.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
En la naturaleza, no hay castigos ni premios, solo consecuencias.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
Casarás y amansarás.
Ante la duda, la más madura.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Da asistencia y cariño donde se necesite.