Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Baila Antón según le hacen el son.
Ligero como el ave de San Lucas.
Las indirectas del padre Cobos.
Borrego al camión, duro a la montera.
Iglesia, o mar, o casa real.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Día vivido, día perdido.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Amar a todos, confiar en nadie.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Mala olla y buen testamento.
De lo bendito, poquito.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
A Dios, nada se le oculta.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Haces mal, espera otro tal.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
De joven maromero y de viejo payaso.
Principio quieren las cosas.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Mujer con toca, dos veces si.
Quien más tiene, más quiere.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Cada uno canta como quiere.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Son como dos jueyes en la misma cueva.