El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Entra, bebe, paga y vete.
A su tiempo maduran las brevas.
Quien se casa, casa quiere.
De cualquier nube sale un chubasco.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Lo que fuere sonará.
El tiempo no perdona a nadie.
Dale con que va a llover.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
El humo al suelo, agua en el cielo.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Hace mucho más año un hacha en la boca que en la mano.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Hoy no se fía, mañana sí.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Hijo casado, vecino airado.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
La primavera la sangre altera.
A días claros, oscuros nublados.
El que paga manda y el que no se aguanta.
El celoso no puede ser jocoso.
Llevar bien puestos los calzones.
Hacienda que otro gano poco duró.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Cuarenta es la vejez de la juventud y cincuenta es la juventud de la vejez.