Ligero como el ave de San Lucas.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Arco iris al mediodía, es que llueve todo el día.
Las indirectas del padre Cobos.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Borrego al camión, duro a la montera.
Día vivido, día perdido.
Iglesia, o mar, o casa real.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Amar a todos, confiar en nadie.
Mala olla y buen testamento.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
De lo bendito, poquito.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Haces mal, espera otro tal.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Quien más tiene, más quiere.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
A Dios, nada se le oculta.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
De joven maromero y de viejo payaso.
Mujer con toca, dos veces si.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Principio quieren las cosas.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Cada uno canta como quiere.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.