Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
El que quiera de primera, que consulte su cartera.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
No des consejo a quien no te lo pide.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Esposa mojada, esposa afortunada
A bien se llega quien bien se aconseja.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
La muerte, al pobre no se atreve.
Se pueden encontrar seguidores sinceros no por la fuerza sino por buenos modales.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Buena madera, buen oficial espera.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Las sueños, sueños son.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Por el pico, muere el grande y el chico.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Joya es la fama para bien guardarla.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Pan no mío, me quita el hastío.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.
Penas amargas, son menos largas.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
Caballo de andadura poco dura.
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Las apariencias engañan.
La mujer rogada y la olla reposada.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.