El amor refresca como el rocío
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Año de endrinas, año de espinas.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Hacer el agosto.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Iglesia llena antaño, vacía hogaño.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Junio brillante, año abundante.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
No hay majadero que no muera en su oficio.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
Las arrugas son la tumba del amor
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Manos blancas no ofenden.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
El que presta no mejora.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Alabar y callar para medrar.