Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
El sueño es alimento de los pobres.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
Nadie tan pobre murió que más pobre no nació.
Quien busca, halla.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Hay mucho alumno constante, que estudia para estudiante.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
El que presta, a pedir se atiene.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
El que poco pide, poco merece.
A río crecido, sentarse en la orilla.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
El jorobado no ve su joroba
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Amor con casada, solo de pasada.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Hombre hablador, poco cumplidor.
La fe no tiene miedo.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
La mayor ventura, menos dura.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Madre holgazana cría hija cortesana.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
El sexo nos hace perder la cabeza
De lunes a martes, poco se llevan las artes.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.