A manos frías, corazón ardiente.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Como buscar una aguja en un pajar.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
La necesidad hace parir hijos machos.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
La suerte no es para quien la busca.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
De pies a cabeza.
Palabras blandas te pondrán en andas.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
La belleza siempre tiene razón
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Nunca cages mas de lo que comes.
La prisa es la madre de la imperfección.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Paciencia piojo que la noche es larga.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.