Por uno que no es bueno, padece un pueblo entero.
Callar como puta tuerta.
Es fácil ser rico y evitar mostrarse orgulloso, es difícil ser pobre y evitar ser gruñón.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Lo que se da no se quita.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Del mal manjar, un bocado nomás.
Las desgracias no vienen solas.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Ser lento en dar es como negar.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Reino dividido, reino perdido.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Buen lector, mal escribano.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Mujer Besada mujer ganada.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Que dulce queda la mano al que da.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
De suerte contentos, uno de cientos.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
El tiempo no perdona a nadie.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
No hay que reírse de la felicidad
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.