El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Si no sobra es que falta.
Cuanto más desnudo está el amor, menos frío tiene
Dios castiga, pero no ha palo.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Mal ajeno es ruin consuelo.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Pedir las perlas de la virgen.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Donde hay nobleza, hay largueza.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
La avaricia es la pobreza de los ricos.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
A la vejez, viruelas.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
A la fuerza no es cariño.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Esto es de rompe y rasga.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
La burla, para quien le gusta.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.