Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Domingo sucio, semana puerca.
Quien canta, su mal eta.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Tiene más miedo que vergüenza.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
Dios no ayuda a los holgazanes.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Desde que se inventaron las excusas, nadie quiere ser culpable.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Palabra de cortesano, humo vano.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Día nublado engaña al amo y al criado.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
El que juega con fuego, se quema.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.