La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Tener el juego trancado.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Cada altar tiene su cruz.
El amor no respeta a nadie
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Más verga que el Trica programando.
A la vejez, dinero y mujer.
El mal que no tiene cura es la locura.
El hombre celoso, hace de la pulga un oso.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
De ese infierno no salen chispas.
Hasta el final nadie es dichoso.
No hay camino sin tropiezo.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
A tu casa venga quien te eche de ella.
La envidia es carcoma de los huesos.
Se goza más amando que siendo amado
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
No ser escaparate de nadie.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
No da un tajo ni en defensa propia.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Más vale despedirse que ser despedido.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.